“Binu Shnot Dor VaDor (Comprende los años a traves de las generaciones)” Un pequeño homenaje a Rabin

Aunque a veces nos cueste, tenemos que aprender a aprovechar las oportunidades que nos da el calendario para reflexionar sobre nuestras vidas. Eso no significa rasgarnos las vestiduras en cada aniversario de un prócer, saltar de alegría en el día de independencia o cantar todos los himnos con piel de gallina. Significa simplemente entender que a veces las cosas pasan pero la gente no. Significa buscar qué podemos aprender de aquellos a quienes la sociedad venera, idolatra o recuerda.

Una vez tuve la oportunidad de estar en un cementerio donde yacían los restos de los sabios del pueblo judío. En el momento en que llegamos, nuestro madrij nos explico muy categóricamente que lo que ahí estaba sucediendo no era idolatría. No estábamos yendo a “idolatrar” a los sabios como si tuvieran algún tipo de poder especial (después de muertos). Estábamos recordándolos y viendo por que es que otros los recuerdan. Ese día aprendí que no elegimos cuando, donde ni como nacemos, pero si podemos elegir que es lo que queremos que se diga en nuestro final. Mientras ese detalle, por mas sutil que parezca, siga en nuestro poder, vamos a tener que comprender la responsabilidad que significa vivir. Queramoslo o no.

La salida de este shabat Lej Leja marca una fecha mas que importante (e inconveniente) para el pueblo judío: Un nuevo aniversario del asesinato del ex primer ministro Itzjak Rabin. Una figura emblemática para el Estado, idealista, duro pero frágil, que supo manejar un parlamento en uno de los peores momentos en la historia (política) del Estado de Israel dejando hasta su vida por la causa.

Recuerdo que durante mi Shnat, tuve una actividad el día previo al acto oficial de conmemoración de Rabin que se realiza en Tel Aviv donde hablamos de la intolerancia, de liderazgo y demás cuestiones típicas en la fecha. Pero no se por que, hubo una pequeña anécdota que me quedo rebotando por la cabeza hasta el día de hoy: Aparentemente 1995 fue un año de un clima político muy particular en Israel. Clima de intolerancia, clima denso y agresivo. Unos dias antes del asesinato de Rabin había habido una manifestación cerca del parlamento (que en esos momentos estaba sesionando) que había terminado con destrozos. En eso un Javer Knesset se levanta de su asiento gritando “Acá va a haber un asesinato!!”. Los demás lo miraban sin comprender a que se debía tanto temor. Rabin en ese momento lo saca del recinto y lo intenta tranquilizar. El resto de la historia la conocemos todos.

Lo que me impacta de la historia (y del caso Rabin en particular) no es ideológico, sino un asunto mas personal. Rabin sabia perfectamente lo que podía pasar. Lo supo desde la creación del Estado hasta sus últimos días, pero eso nunca lo frenó. Nunca lo desvió de su camino.

Hoy miro el mundo en el que vivo, mi país, mi ciudad, mi barrio, mi comunidad, mi movimiento religioso, mi partido político y me pregunto cuanto mejor estaríamos si entendiéramos que la intolerancia no nos lleva a nada? Cuanto mejor estaríamos si respetáramos un poquito mas nuestros ideales, aquella palabra tan olvidada y cada vez menos entendida que solía movilizar a miles y cambiar la vida de millones.

Dejo aquí una nota que salio en el diario israeli “Yediot Ajronot” con una carta de Shimon Sheves (Director general de la oficina del primer ministro durante el mandato de Rabin) a Itzjak, a 16 años de su muerte:

It’s a little odd to write you a letter, Yitzhak.

When did I ever write you a letter? If I was truly emotional, as is the case now, I would just open your door and pour my heart out to you. As if you were an elder brother or a dear father. Yet you are not here and there is no door to walk through and share my thoughts with you. So I’m writing. Will you have time to read, up there?

Finally, after 16 years, I have a huge hope. Sixteen years after that villain shot three bullets in your back. Sixteen years after I thought that our country was finished. Sixteen years after the man you said was spineless became prime minister, twice. Sixteen years where we had another Intifada and failed wars. So many young Israelis were killed for no reason.

It’s been 16 years during which we have had all sorts of “leaders.” With the exception of Ariel Sharon’s years in power, you would have been outraged had you been here to see the rest, looking at those elected prime minister and appointed defense minister, as if we live in Finland.

However, over the last summer, a miracle happened, Yitzhak. Young men and women decided to save the State of Israel. Hundreds of thousands hit the streets, demanding social justice, solidarity, and mutual responsibility. All the issues you promoted as prime minister. How proud you would be of these young people, Sabras, cheeky, just the way you liked it.

And that other guy, the prime minister, is sweating. Now he’s planning to bomb Iran. Otherwise he won’t be able to get the young men and women off the streets. Yet this time it won’t work for him. This time around, the media are not silent as they were in 1993 and 1994, when he stood on that Jerusalem balcony and marched behind coffins and whispered to rabbis. This time, it won’t work for him.

These young people are preparing for a warm winter after an amazing summer of protest, and they shall change Israel forever.

Time for pride
Everything that you started in 1992 and that was put in deep freeze for 16 years is starting to thaw. The people demand money for education. The people demand money for healthcare. The people demand roads and junctions. The people demand employment. The people demand a just distribution between the rich and the poor. The people demand to live honorably.

Indeed, in recent years we have here a military commentator serving as defense minister and trying to scare everyone, yet as opposed to the last 16 years, he has become a transparent duck. Moreover, everything you thought about him and told me about him turned out to be true.

I think that in the coming year, an election campaign will get underway here. The 19th Knesset will not look like the Knesset that will be sent home. Masses of young men and women will be elected as Israel’s next leaders. Indeed, the old political establishment disparages them because it fears them to death, but I know you would have been incredibly proud of them.

They’re a little older than your friends from the Palmach were when you established our state. I remember what you always told me – only young people can establish a state. So today, only the young people are on their way to saving the State of Israel.

On Thursday I was told that the rally in your memory is being postponed. I’m convinced that once it is held, these young people will arrive at the square en masse. This time, after many years, I shall arrive at the square with great pride. Not in order to cry for you, as always. Rather, to be proud. To take pride in those who swore to continue in your path and embarked on the journey over the summer.

Watch us from above, Yitzhak. I know you will be proud of them. These sons and daughters. And give us a sign that you are up there, even a drizzle. Something.

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